Cada persona llega a consulta con una historia diferente.
Por eso adapto cada proceso a sus necesidades, tanto en terapia presencial como online.
Preocupación constante, sensación de estar siempre en alerta o dificultad para desconectar.
Inseguridad, autocrítica excesiva, necesidad de aprobación o sensación de no ser suficiente.
Miedo al abandono, dificultad para poner límites o relaciones que generan un sufrimiento emocional.
Acompañamiento en procesos de pérdida y adaptación a los cambios que conllevan.
Tristeza persistente, apatía o pérdida de interés por actividades cotidianas.
Experiencias difíciles del pasado que siguen teniendo impacto en tu bienestar actual.
Miedos intensos que interfieren en tu vida cotidiana y limitan tu bienestar.
Aprender a comprender y regular emociones como la tristeza, la rabia, la culpa o la frustración.
Problemas de comunicación, conflictos, celos, distancia emocional o dificultades en la convivencia.
Si tienes dudas sobre cuál es la mejor opción para ti,
puedes contactar conmigo sin compromiso. Estaré encantada de orientarte.